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El problema de la obesidad infantil tiene sus orígenes de manera multifactorial. La cultura y actividades se han modificado en nuestra sociedad mexicana; el consumismo impulsado por el capitalismo de mercado, tiene una implicación directa con los estados actuales de nuestra sociedad, el que ahora ocupa será la obesidad infantil.
En un modelo económico, que lo único claro que se tiene, es el consumo como medio de crecimiento económico y de reproducción del capital, se ha diversificado tanto el mercado, que en la actualidad se obstaculiza, de manera sutil, que los infantes tengan una actividad física cotidiana, mediante la incursión del mercado en las nuevas formas de recreación de dicha capa de la estructura social; los juegos de antaño, que no eran parte del mercado, han sido sustituidos por los video juegos (en su muy amplia variedad), lo que conlleva a una reducción de la actividad física de los niños de México y prácticamente del mundo, ya que el mercado no reconoce fronteras, y menos en un estado económico de impulso al libre comercio, el anterior como un primer factor.
Un segundo factor, para el caso de México, es la nueva manera de educación escolar, con la famosa reforma educativa, existen dos elementos a considerar para el presente punto. Primero, en antaño, la manera de enseñanza de la materia denominada Educación Física, se realizaba de manera teórica-practica en un espacio recreativo de las primaria y secundarias; ACTUALMENTE SE LLEVA A CABO EN LOS SALONES DE CLASES y en ocasiones salen a realizar la práctica, el punto aquí es el volumen de actividad física, no la preponderancia de la relación enseñanza-aprendizaje, habría que estudiar la relación aprendizaje-obesidad, y valorar, y si es necesario replantear. Obsérvese la siguiente relación, lo anterior escrito, aunado a que existe, en algunos estados, el modelo de escuela de Tiempo Completo, pues es una mancuerna natural para que se presente la obesidad infantil, entonces: tiempo completo y no actividad física.
Por último, un tercer factor (claro que existen más), el mismo consumismo al cual ínsita, ésta forma de hacer economía, aunado a una reducción considerable del poder adquisitivo del Salario Real, del 71% de 1970 al 2008 (Elaboración propia) tomando los SMG, lleva a que las familias busquen los ingresos económicos que permitan contar con el monto para acceder a una canasta de consumo determinada; es decir, que con dichas condiciones, y los actuales salarios, con referencia a los SMG, hace necesario que el mayor número de integrantes de la familia contribuyan para un determinado nivel de ingreso económico para acceder a participar en los mercados de su preferencia. Lo que lleva, de manera indirecta, a una menor atención hacia los infantes, y esto trae como consecuencia, no únicamente obesidad, sino un sin número de condiciones sociales que ya se encuentran viendo la luz; aunado a otros factores, por ello la dinámica social también se ha modificado.
La consecuencias serán claras, se exponen de manera breve y corta: En un primer momento, muerte infantil y enfermedades crónicas degenerativas; en un segundo momento, bajo rendimiento laboral, incremento en los gasto de seguridad social; en un tercer momento, el discurso de que cada quien se atienda sus enfermedades y lo incosteable de mantener la oferta de instituciones de salud pública, más incremento a los impuestos; en fin, una cantidad de efectos en cascada a todo un ramificado de aspectos económicos-sociales, por lo menor.
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